MARÍA MAGDALENA
"Había una vez una seguidora de Jesús que lo amaba lo tanto como
para tener el valor de presenciar su crucifixión. Él a su vez, la
amaba tanto como para elegirla como la primera en saber sobre su
resurrección."
Kathleen Housley
No era Prostituta
María Magdalena es quizás la figura más calumniada y malentendida
desde el inicio de la Cristiandad. Desde el cuarto siglo, ha sido
presentada como una prostituta y pecadora pública quién, después
de encontrarse con Jesús, se arrepintió y pasó el resto de su vida
en oración y penitencia.
En el mundo del arte y la hagiografía Cristiana, María ha sido
increíblemente idealizada románticamente, simbolizada, y mistificada.
Algunas de las pinturas históricas, son casi pornografía beata,
presentándola como un epítome de sensualidad y espiritualidad. El
efecto neto ha sido reforzar la desafortunada noción de que la sexualidad,
especialmente la femenina, es algo vergonzoso, pecador y digno de
arrepentimiento. El relato bíblico real de María Magdalena pinta
un retrato muy diferente al de la reformada prostituta con los pechos
desnudos del arte Renacentista.
La Primera Testigo de la Resurrección
En ningún lugar del evangelio se identifica a María como una pecadora
o una prostituta. Al contrario, los cuatro Evangelios, la muestran
como la primera testigo de los eventos Cristianos más centrales.
Viajó con Jesús en el apostolado de Galilea y, con Joanna y Susana,
apoyó la misión de Jesús con sus propios recursos económicos (San
Lucas 8:1-3). En los Evangelios Sinópticos, María guía al grupo
de mujeres a dar testimonio de la muerte y entierro de Jesús, la
tumba vacía, y Su Resurrección.
En los Evangelios Sinópticos también se compara el abandono de
Jesús por los discípulos con la fortaleza fiel de las discípulas,
quienes, guiadas por María lo acompañan en esta muerte tan vergonzosa
y agonizante. Algunos han atribuido la fidelidad de estas mujeres
al hecho de que corrían menos riesgo de ser crucificadas. Sin embargo
los eruditos bíblicos demuestran que los romanos crucificaron a
mujeres e incluso a niños en su brutal y, tal como llegó a resultar,
inútil intento de desanimar la insurrección.
Los eruditos consideran que el mensaje de la Resurrección encomendado
primero a la mujer según el evangelio, es una de las pruebas más
grandes de la historicidad del relato de la Resurrección. De acuerdo
a la ley Judía, el testimonio de la mujer no se reconocía. Si los
relatos sobre la Resurrección de Jesús fueran fabricados, nunca
se hubiera incluido a la mujer como testigo.El nombre de María Magdalena
aparece en los cuatro Evangelios como encabezando el grupo que descubrió
la tumba vacía. Sin embargo, la identidad de las mujeres que la
acompañaron varía de evangelio a evangelio. En San Mateo, Marcos
y Lucas aparece María, la madre de Jaime y José. No obstante, San
Marcos incluye a Salomé, mientras que San Lucas añade a Juana pero
no a Salomé.
El evangelio de San Juan nombra solamente a María Magdalena como
la primera en descubrir la tumba vacía. El autor San Juanista reporta
que corrió a contarle a Pedro y a los demás quienes verificaron
que efectivamente la tumba estaba vacía, y salieron. María se quedó,
llorando, y recibe la primera aparición de Jesús resucitado. Algunos
eruditos creen que solamente María Magdalena descubrió la tumba
vacía. Dicen que el relato de San Juan, a pesar de que fue escrito
después de los sinópticos, es actualmente uno de los primeros textos
históricos.
Los cuatro evangelios fueron escritos para cuatro comunidades Cristianas
dispares en un período de treinta a cuarenta años. El que se nombre
a María Magdalena idénticamente en todos indica que fue reconocida
por todos como la principal testigo de la Resurrección..
El Evangelio de San Juan también muestra al Cristo Resucitado enviando
a María Magdalena a anunciar la Buena Nueva de su Resurrección a
los otros discípulos. Esto hizo que los Padres de la Iglesia la
nombraran "el apóstol de los apóstoles." Los primeros escritos Cristianos
sobre este tema, describen a comunidades de fe completas desarrollándose
en el ministerio de María. Los eruditos creen que esto indica que
era una líder mujer muy conocida a principios de la Cristiandad.
¿Qué Sucedió?
Entonces, ¿qué sucedió para que los Cristianos del siglo XXI no
hayamos nunca escuchado sobre la función que tuvo el fuerte liderazgo
de María durante la vida de Jesús, y su importante liderazgo durante
el comienzo de la Iglesia? Hay varias posibles explicaciones. Una
es la común mala interpretación del Evangelio de San Lucas que nos
dice que "de la que habían salido siete demonios" (San Lucas 8:1-3).
Para los Cristianos del primer siglo esto significaba solamente
que María había sido curada de alguna enfermedad seria, no que era
pecadora. Como no entendían muy bien las enfermedades internas,
comúnmente se atribuían al trabajo de espíritus malos, sin que la
presencia de tal enfermedad necesariamente estuviera asociada con
el pecado. El número siete sólo simbolizaba una enfermedad grave
o que era contagiosa.
Otra mala interpretación muchas veces es tratar de identificar
a María Magdalena en los siglos IV y V como la "pecadora que amó
mucho" como aparece en San Lucas 7:36-50. Esta mujer "de mala vida
que vivía en el mismo pueblo" baña los pies de Jesús con sus lágrimas,
los seca con su cabello, y derramó sobre ellos un perfume caro.
Jesús alaba su gran amor y utiliza la ocasión para enseñarle a su
anfitrión Simeón la naturaleza del perdón. Simeón nota que Jesús
no sabía quién era la mujer.
La historia del discípulo galileo (San Lucas 8:1-3) aparece inmediatamente
después de este recuadro, por lo que algunos la han asociado equivocadamente
con María, "de la que habían salido siete demonios" con la mujer
arrepentida. Sin embargo algunos estudiosos bíblicos consideran
que es poco probable de que se nombre a Magdalena en San Lucas 8:1-3
y que sin embargo no se identifique en el texto anterior.
Mujeres Líderes Oprimidas
Otra posible si bien dolorosa explicación es que en los siglos III
y IV, los líderes masculinos de la Iglesia trataron con éxito de
oprimir el liderazgo equitativo de las discípulas. La comunidad
Cristiana se encontraba en medio de un conflicto cultural al cambiar
su veneración en hogares iglesias donde el liderazgo de la mujer
era aceptado y se sentía como algo apropiado, a venerar en lugares
públicos donde el liderazgo de la mujer se consideraba inapropiado
y vergonzoso. Las Iglesias Montanistas y Valencianas que tenían
líderes masculinos y femeninos, eventualmente se suprimieron. Los
eruditos dicen que las comunidades Montanistas y Valencianas eran
ortodoxas y que fueron suprimidas no porque sus enseñanzas eran
heréticas, sino porque las mujeres al igual que los hombres participaban
en liderazgo.
Durante esta misma etapa vemos la memoria de María Magdalena cambiar
de una discípula fuerte y proclamadora de la Resurrección a una
prostituta y pecadora pública arrepentida. Algunos eruditos hipotéticamente
dicen que eso se hizo para minimizar la poderosa función de liderazgo
de la mujer en los Evangelios, y de esta forma desanimar el liderazgo
femenino de la Iglesia en los Siglos III y IV. La identificación
final de María como una pecadora reformada públicamente logró una
postura oficial en las homilías del Papa Gregorio el Grande (540-604).
La identificación de Gregorio hacia María como una pecadora sexual
arrepentida apelaba a la imaginación popular y estaba orientada
a reconstruir su historia en las Escrituras. Con el tiempo fue borrándose
el recuerdo de muchas mujeres amigas de Jesús. El dulce ungimiento
de María de Betani antes de la pasión de Jesús estuvo unida al de
la mujer "de mala reputación" cuyas lágrimas bañaron y ungieron
los pies de Jesús en la casa de Simeón. Los textos de ungimiento
se unieron en uno genérico de la mujer pecadora, "Magdalena." De
ahí en adelante, María Magdalena no se llegó a conocer en la historia
como una mujer líder fuerte que amó a Jesús durante una muerte aterradora,
que fue la primera testigo de su Resurrección y que proclamó al
Salvador Resucitado en las primeras iglesias, sino como una mujer
sensual que necesitaba arrepentirse y que vivía escondida (y se
esperaba que también de silencio) en penitencia.
Agradecidamente, los eruditos del siglo XX han restaurado el testimonio
que nos dio una mujer fuerte que fue María Magdalena. Se espera
que dos mil años de malas interpretaciones sean restituidos. María
Magdalena nuevamente vuelva a convertirse en el modelo ejemplar
para las discípulas del siglo XI que fue para aquellos quienes dieron
testimonio al Cristo Resucitado en los orígenes de la Cristiandad.
Por favor acompáñenos a la celebración anual
de su fiesta el 22 de julio.
(Escriba o mande e-mail solicitando copias de la celebración litúrgica.)
María Magdalena
¿Qué dices, Magdalena?
Viajera compañera, amiga de Jesús,
Compañera valiente
Que lo acompaña
Hasta su amargo final.
No eres prostituta,
Mujer Judía
Y Apóstol.
Denigrada, despreciada
por celos, temor y otros motivos.
Traicionada por tus hermanos,
quienes manejan el control
requiriendo que de
Mujer Testigo pases a Prostituta.
Y además, aún estaría bien.
(No como muchas criaturas masculinas,
tu entendiste bien las formas extrañas
de Dios el Maestro).
Te culpaste a ti misma, mi hermana,
por su fracaso de comprender
Todo Amor intrépido llama
por
La Forma de Jesús Recién Nacido
María, Mujer Testigo, Mujer Amiga,
¿Que tienes que decir?
Solamente
"!Rabbo'ni!"
Cristo viene otra vez.
Amén. Aleluya, Amén.
-Christine Schenk csj
Referencias:
Fiorenza, ES. "Feminist Theology as Critical Theology of Liberation."Theological
Studies, 1975.
Haskins, Susan. Mary Magdalen, Myth and Metaphor, NY: Harcourt-Brace
1993.
Housley, Kathleen. "Solid Citizen or Prostitute - Two Millennia
of Misinformation: Dialog, Fall, 1998
Kitzberger, Ingrid Rose. " Mary of Bethany and Mary of Magdala"
New Testament Studies, Oct. 1993.
Este panfleto es publicado por "Un Llamado al Diaogo Nacional sobre
la Mujer en el Liderazgo de la Iglesia, un proyecto conjunto de
la Iglesia Futura y el Llamado a Tomar Acción. Escrito por Christine
Schenk, CSJ
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